EL APOCALIPSIS Y LAS PROFECÍAS DEL FIN DEL MUNDO

MENSAJE A LA IGLESIA DE TIATIRA

INTERPRETACIÓN  CAPÍTULO II - VERSÍCULOS 18 - 29

“Escribe al ángel de la iglesia de Tiatira: Así habla el Hijo de Dios, cuyos ojos son llama ardiente y sus pies semejantes a bronce brillante: Conozco tu proceder, tu amor, tu fe, tu servicio, tu perseverancia y tus últimos trabajos más numerosos que los primeros. Pero tengo en contra tuya que dejas actuar a Jezabel, esa mujer que se llama a sí misma profetiza y enseña engañando a mis servidores, llevándolos a la inmoralidad sexual y a comer carnes sacrificadas a los ídolos. Le he otorgado tiempo suficiente para que se arrepienta, pero no quiere salir de su prostitución. Por eso ahora la voy a arrojar en un lecho, y los que cometieron adulterio con ella los arrojaré en una prueba terrible, a no ser que se arrepientan de sus maldades. A sus hijos los heriré de muerte, y sabrán todas las iglesias que Yo Soy el que conoce hasta los rincones del corazón y de la mente; y a cada uno de ustedes le pagaré según como se porten. Ahora escúchenme los demás de Tiatira, los que no siguen esta doctrina ni han conocido los ‘misterios de Satanás’, como dicen ellos. Para ustedes no habrá ningún castigo; solamente conserven lo que tienen hasta que Yo venga. Al que venza y se mantenga en mis caminos hasta el fin le daré poder sobre las naciones, las dirigirá con vara de hierro y las quebrará como vasos de barro, haciendo igual que Yo, que recibí de mi Padre este poder. Además le daré la estrella de la mañana. El que tenga oídos, escuche este mensaje del Espíritu a las iglesias”

Es una carta pastoral dirigida al obispo de la iglesia de Tiatira de parte de Jesucristo Nuestro Señor. Cristo se presenta a sí mismo como el Hijo de Dios. En la eternidad, Cristo resucitado recibe el mismo honor, poder y gloria que recibe Dios Padre Todo Poderoso. Cristo es reflejo del Padre y el Padre es reflejo del Hijo. Así, las características del Padre son las mismas características del Hijo. Jesucristo, al igual que su Padre, tiene ojos de fuego. Esta expresión se refiere al amor de Dios que no conoce límites y a la luz que ilumina a todo hombre. Para entenderlo, lee lo que está escrito:

Tu ojo es tu lámpara. Si tu ojo está limpio, toda tu persona aprovecha la luz. Pero si está borroso, toda tu persona está también en la confusión. Cuida pues, que la luz que hay en ti no se vuelva confusión”
San Lucas 11, 34 - 35

“Vine a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo!”
San Lucas 12, 49

“Se les aparecieron unas lenguas como de fuego, que, separándose, se fueron posando sobre cada uno de ellos; y quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en idiomas distintos, en los cuales el Espíritu les concedía expresarse”
Hechos 2, 3 - 4

La expresión “sus pies semejantes a bronce brillante” significa que Dios siempre cumple sus promesas y permanece fiel en su amor hacia el hombre. Todo pasará, el mundo llegará a su fin, pero las palabras de Cristo no dejarán de cumplirse. Cristo es el que es, el que era y el que ha de venir porque Nuestro Señor nunca pasará… Caerán imperios, se destruirán ciudades, habrá guerras, muerte, hambre, desolación… Cielos y Tierra pasarán, pero las palabras de Cristo no dejarán de cumplirse. Nunca olvides lo que está escrito:

“Pasarán el cielo y la tierra, pero mis palabras no pasarán”
San Mateo 24, 35

Tiatira era una ciudad humilde de artesanos y comerciantes. Los antiguos cristianos de Tiatira eran gente de buen corazón, llenos de solidaridad y siempre al servicio de sus hermanos. Cristo no duda en reconocer sus buenas obras:

“Conozco tu proceder, tu amor, tu fe, tu servicio, tu perseverancia y tus últimos trabajos más numerosos que los primeros”

A lo largo de los siglos, siempre han existido falsos profetas contrarios a la doctrina y a la voluntad de Dios. En tiempos de San Juan, el evangelio era perseguido por sectas separadas de la Iglesia Católica, como los nicolaítas. Jezabel, muy seguramente, se refería a una falsa profetiza nicolaíta que engañaba a los cristianos de ese tiempo, invitándolos al libertinaje sexual y al consumo de carnes ofrecidas a los ídolos. Cristo es radical y rechaza toda tolerancia frente a este tipo de conductas. Por eso, escribe:

“Pero tengo en contra tuya que dejas actuar a Jezabel, esa mujer que se llama a sí misma profetiza y enseña engañando a mis servidores, llevándolos a la inmoralidad sexual y a comer carnes sacrificadas a los ídolos”

No nos llamemos a engaños, casi nadie, hoy en día, mueve un dedo para denunciar la “Jezabel” de nuestros tiempos: Los medios de comunicación. Los medios de comunicación promueven, entre otras iniquidades: Los falsos ídolos, la astrología, las herejías, el homosexualismo, el lesbianismo, la pornografía, el culto al poder, el culto a los famosos, el culto al dinero, la inmoralidad sexual, las sectas protestantes, etc. ¡No podemos seguir así! Cristo nos exhorta al compromiso, Cristo nos exhorta a rechazar el pecado… Comienza por tu hogar, por tu familia, por tus amigos, por tu parroquia, por tu lugar de trabajo y estudio… Utiliza los mismos medios de comunicación, como la radio e internet, para enviar mensajes de conversión cristiana ¡El mundo necesita soldados de Cristo! Tu Párroco no lo puede hacer todo, él necesita de ti… Tú también estás llamado a dar testimonio de Cristo en la Tierra. Así es, porque así está escrito:

“... ¡Pobre de mí si no anuncio el Evangelio! ... ¿Qué haré entonces para merecer una recompensa? Al anunciar el Evangelio lo daré gratuitamente, sin valerme de los derechos que me reconoce el Evangelio”
I Corintios 9, 16 y 18

En la Biblia, la idolatría es nombrada, frecuentemente, como adulterio o prostitución. El pueblo creyente, la Iglesia, pertenece a Cristo como la esposa pertenece a su esposo. Ser infiel a Dios es prostituirse:

“Le he otorgado tiempo suficiente para que se arrepienta, pero no quiere salir de su prostitución

A través de los siglos, la humanidad ha experimentado diversas pestes y epidemias que han diezmado la población en muchas partes del mundo. Muchas de estas enfermedades han sido causadas por el mismo pecado del hombre. En algunas ocasiones ha sido la guerra (como la famosa gripe española, fruto de la primera guerra mundial en 1918), en otras oportunidades ha sido el degeneramiento sexual. Lo que Dios quiere es la conversión de la humanidad para que ésta no se siga contaminando con inmoralidades sexuales que llevan consigo enfermedades tan mortales como el VIH SIDA. Esta es la razón, por la cual, el autor del Apocalipsis escribe: “Por eso ahora la voy a arrojar en un lecho”. El evangelio siempre nos ha exhortado a la castidad y a la pureza. La sociedad actual vive de acuerdo a sus propios principios morales y no duda en rendirle culto al sexo, al placer, a la pornografía, etc. Hoy en día, vivir la castidad cristiana no es tarea fácil, pero tampoco es misión imposible. Practica la oración y la mortificación de los sentidos, frecuenta la confesión y la eucaristía y aléjate de toda tentación y obscenidad. Así, agradarás a Dios y serás puro de corazón.

Dios es lento a la ira y rico en misericordia. En Dios se mezcla de forma perfecta: El amor y la justicia. Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. Por eso, como todo buen Padre, Dios corrige a sus hijos para que se arrepientan y abandonen su mala vida. Desgraciadamente, cuando el árbol está muy torcido, el leñador se ve obligado a cortarlo de raíz, quemarlo y sembrar un árbol nuevo. Si el árbol torcido no se corta de raíz y se quema, éste mismo se encargará de contaminar a los demás árboles del bosque y el leñador perderá, con gran dolor, toda la madera que ha sembrado en el campo. Dios es el leñador, nosotros somos los árboles… Si Dios inundó y destruyó el mundo antiguo en tiempos de Noé, siendo sus habitantes muchísimo menos escandalosos frente a la humanidad actual… Si Dios hizo llover fuego sobre Sodoma y Gomorra, siendo víctimas de su homosexualismo solamente Lot y su familia… Entonces, ¿Qué clase de castigo tiene Dios reservado para un mundo, que entre sus filas, cuenta con: Escandalosos, homosexuales, lesbianas, satánicos, terroristas, pastores protestantes, inmorales, adúlteros, ladrones, políticos corruptos, falsos profetas, asesinos, abortistas, brujos, prostitutas, estafadores, herejes, narcotraficantes?  Por eso, el fragmento que se presenta a continuación está más dirigido al mundo moderno que a la humilde iglesia de Tiatira:

“los que cometieron adulterio con ella los arrojaré en una prueba terrible, a no ser que se arrepientan de sus maldades. A sus hijos los heriré de muerte, y sabrán todas las iglesias que Yo Soy”

Tanto en el antiguo testamento, como en el Apocalipsis, se profetiza sobre el Día de la Ira del Señor. El Día de la Cólera de Yahvé se refiere a una “prueba terrible” que Dios derramará sobre toda la humanidad al final de los tiempos. El Día de la Ira de Dios llegará antes de la segunda venida de Cristo a la Tierra. Este terrible acontecimiento servirá como purificación por los pecados de una humanidad totalmente rebelde a la santa voluntad del Supremo Hacedor. En el anterior fragmento del Apocalipsis se hace referencia al Día de la Cólera de Yahvé porque se refiere, entre otras cosas, a un castigo universal: “y sabrán todas las iglesias que Yo Soy”. En las antiguas escrituras, el Día de la Ira de Dios se describe como un día de oscuridad y de gran destrucción, como está escrito:

“Se aproxima el gran día del Señor, ya está cerca, ya llega. Su estruendo es tan horrible que hasta el valiente grita de pavor. Será un día de cólera aquel día, de angustia y de congoja; día de destrucción y de abandono, de sombras y tinieblas; día de nubarrones y neblina”
Sofonías 1, 14 - 15

“Pues habrá llantos en todas las viñas cuando yo pase en medio de ti. ¡Ay de aquellos que suspiran por el día en que vendrá Yahvé! ¿Cómo será ese día para ustedes? Será un día de tinieblas, no de luz”
Amós 5, 17 - 18

Hoy en día, hay numerosas señales que indican que el Día de la Cólera del Señor no está muy lejano de su terrible cumplimiento. No hace falta que te preocupes, observando falsos documentales sensacionalistas sobre el fin del mundo. Lo, realmente,  importante es que vivas, permanentemente, en gracia de Dios. Nadie sabe el día, ni la hora, en que va a morir… Nadie sabe la fecha del Día de la Ira del Señor…. Por eso, conviértete y cree en el evangelio, pues, polvo eres y en polvo te convertirás…. Sé fiel y perseverante en la fe para que se cumpla lo está escrito:

“Pero el que se mantenga firme hasta el fin, ése se salvará”
Mateo 24, 13

En el link dedicado a Las Profecías del Fin del Mundo se encuentran todos los detalles y la relación existente entre el Día de la Ira de Dios y el fin del mundo.

El fragmento “Yo Soy el que conoce hasta los rincones del corazón y de la mente; y a cada uno de ustedes le pagaré según como se porten” se refiere al justo juicio que Dios realiza a cada hombre y a cada mujer de este mundo en el atardecer de su vida. Si pretendes salvar tu alma, no creas que será suficiente con declarar públicamente: “Yo tengo fe, yo creo en Cristo”. Los demonios y el diablo también saben que Dios existe, pero a diferencia de Dios, ellos no aman. Si dices creer en Cristo Jesús, entrega testimonio con obras más que con palabras. La verdadera fe se expresa con obras de amor al prójimo y a Dios. Solamente, se vive una vez. Tú tienes una sola oportunidad para salvarte: Tu propia vida terrenal. No desperdicies esta vida en pecados y placeres pasajeros que llevan a la muerte. Aprende de Cristo y Él te dará manantiales de agua viva para que tengas vida eterna. No creas que puedes engañar u ocultarte de Dios. Dios todo lo ve:

“Yo Soy el que conoce hasta los rincones del corazón y de la mente”

El pasaje “Ahora escúchenme los demás de Tiatira, los que no siguen esta doctrina ni han conocido los ‘misterios de Satanás’, como dicen ellos. Para ustedes no habrá ningún castigo; solamente conserven lo que tienen hasta que Yo venga” es un claro mensaje a la antigua y fiel iglesia de Tiatira. La expresión “los misterios de Satanás” se refiere a los secretos de satanás para sus seguidores. En la iniciación de los cultos satánicos, se prepara al seguidor del diablo para conocer sus profundidades. Satanás pretende conocer los secretos de Dios para darlos a conocer al ser humano, a fin de engañarlo, haciéndole creer que nada es pecado. Satanás es el padre del engaño y la tentación. Hoy en día, su mayor mentira es el relativismo moral, propagado por los actuales medios de comunicación social, que hacen ver como bueno lo que es, realmente, sucio y pervertido.

El verdadero creyente, como el antiguo cristiano de la ciudad de Tiatira, es perseverante en la fe. El verdadero católico se aparta de las obras de satanás, como: La brujería y el esoterismo. El verdadero bautizado no visita ni sinagogas, ni mezquitas, ni templos de sectas protestantes. El verdadero creyente conoce su fe católica y permanece firme en la Iglesia fundada por Cristo Jesús. La Iglesia que es: Una, santa, católica, apostólica y romana. Por eso, estás en el deber de asistir a los cursos bíblicos de tu parroquia… ¿Cómo puedes desvirtuar la doctrina de la Iglesia fundada por Cristo si ni siquiera conoces las verdades más elementales de la fe católica? ¿Cómo puedes criticar a la Iglesia si tú mismo no practicas la doctrina moral contenida en el evangelio? Primero conoce a Cristo a través del magisterio de la Iglesia, entonces hallarás la verdad y la verdad te hará libre. El magisterio de la Iglesia fundada por Cristo Jesús se encuentra en el Catecismo Mayor escrito por San Pio X. Todo católico está en la obligación de leer y estudiar: Todas y cada una de las páginas del Catecismo Mayor escrito por San Pio X para poder perseverar en la fe y poder entregar solemne testimonio de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo frente a sus demás hermanos.

Cristo desea que permanezcas fiel hasta el final de tu vida para ganar la corona de gloria que lleva todo hijo adoptivo de Dios. Cristo quiere que seas vencedor como Él y domines toda la creación. El hijo de un rey tiene todo lo que el rey posee porque un buen padre no es capaz de negarle nada, que sea conveniente, a su hijo amado. El Hijo de Dios es dueño de toda la creación porque fue hecha por Él y para Él. Si cumples los mandamientos de Dios y vives en estado de gracia eres: Hermano de Cristo, templo del Espíritu Santo e hijo adoptivo de Dios Padre Todo Poderoso. Cristo ha vencido al mundo porque en Él no se encontró pecado y se hizo: Sacerdote, víctima y altar. Por eso, está escrito:

“Al que venza y se mantenga en mis caminos hasta el fin le daré poder sobre las naciones, las dirigirá con vara de hierro y las quebrará como vasos de barro, haciendo igual que Yo, que recibí de mi Padre este poder. Además le daré la estrella de la mañana

La “estrella de la mañana”, de la cual se habla en el pasaje precedente, se refiere a Cristo mismo. Cristo es la luz que brilla en la eternidad. Cristo es la luz del mundo. Cristo es nuestro sol, Cristo es Nuestro Dios y Salvador. Cristo vendrá con poder y gloria y todo le será sometido. Entonces, todos aquellos que cumplieron con su voluntad reinarán con Cristo por toda una eternidad. Así será, porque está escrito:

“Entonces el rey dirá a los que están a la derecha ‘Vengan, los bendecidos por mi padre. Tomen posesión del reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo”
San Mateo 25, 34

“Pues dice en un salmo: El Señor ha dicho a mi Señor: Siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos bajo tus pies”
San Mateo 22, 44

Escucha hoy la voz del Todo Poderoso, no endurezcas tu corazón: “El que tenga oídos, escuche este mensaje del Espíritu a las iglesias”. Escucha hoy la voz del Espíritu Santo que hoy te habla a través del magisterio de la santa madre Iglesia Católica. El magisterio de la santa madre Iglesia Católica lo puedes hallar en el Catecismo Mayor escrito por San Pio X.

Señor Padre Todo Poderoso y Eterno, permite la conversión de los pecadores de este mundo. Que cese la proclamación de falsas doctrinas e ideologías en este mundo. Te lo pido por los méritos de la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo, quien vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

PRÓLOGO

ANTECEDENTES HISTÓRICOS E INTERPRETACIÓN

CAPÍTULO I - Versículos Uno al Tres: COMIENZO DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO I - Versículos Cuatro al Ocho: SALUDO A LAS IGLESIAS DE ASIA

CAPÍTULO I - Versículos Nueve al Once: PRESENTACIÓN DE JUAN A LAS IGLESIAS

CAPÍTULO I - Versículos Doce al Veinte: VISIÓN DE JUAN DE JESUCRISTO GLORIOSO Y RESUCITADO

CAPÍTULO II - Versículos Uno al Siete: MENSAJE A LA IGLESIA DE ÉFESO

CAPÍTULO II - Versículos Ocho al Once: MENSAJE A LA IGLESIA DE ESMIRNA

CAPÍTULO II - Versículos Doce al Diez y siete: MENSAJE A LA IGLESIA DE PÉRGAMO

CAPÍTULO II - Versículos Diez y ocho al Veinte y nueve: MENSAJE A LA IGLESIA DE TIATIRA

CAPÍTULO III - Versículos Uno al Seis: MENSAJE A LA IGLESIA DE SARDES

CAPÍTULO III - Versículos Siete al Trece: MENSAJE A LA IGLESIA DE FILADELFIA

CAPÍTULO III - Versículos Catorce al Veinte y dos: MENSAJE A LA IGLESIA DE LAODICEA

CAPÍTULO IV: LA GLORIA DE DIOS PADRE TODO PODEROSO

CAPÍTULO V: LA ENTRADA DEL CORDERO A LA GLORIA DE DIOS

CAPÍTULO VI - Versículos Uno al Ocho: LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO VI - Versículos Nueve al Once: EL CLAMOR DE LOS SANTOS MÁRTIRES

CAPÍTULO VI - Versículos Doce al Diez y siete: EL DÍA DE LA IRA DE DIOS Y EL FIN DEL MUNDO

CAPÍTULO VII: LA MULTITUD DE LOS SALVADOS

CAPÍTULO VIII: EL TOQUE DE LAS CUATRO PRIMERAS TROMPETAS DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO IX: EL TOQUE DE LA QUINTA Y SEXTA TROMPETA DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO X: LA PROCLAMACIÓN DE LA SANTA PALABRA DE DIOS

CAPÍTULO XI - Versículos Uno al Catorce: LOS DOS TESTIGOS DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO XI - Versículos Quince al Diez y nueve: EL TOQUE DE LA SÉPTIMA TROMPETA DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO XII: LA MUJER Y EL DRAGÓN

CAPÍTULO XIII: LA BESTIA Y EL FALSO PROFETA

CAPÍTULO XIV: LOS CIENTO CUARENTA Y CUATRO MIL EN EL MONTE SIÓN

CAPÍTULO XV: LAS SIETE COPAS

CAPÍTULO XVI: LAS PROFECÍAS DE LAS SIETE COPAS DEL APOCALIPSIS

CAPÍTULO XVII: BABILONIA, LA GRAN PROSTITUTA

CAPÍTULO XVIII: LA CAÍDA DE LA GRAN BABILONIA

CAPÍTULO XIX: LOS CANTOS EN EL CIELO Y EL TRIUNFO DEL VERBO DE DIOS

CAPÍTULO XX: LOS MIL AÑOS Y EL ÚLTIMO JUICIO

CAPÍTULO XXI y CAPÍTULO XXII: LA NUEVA JERUSALÉN Y EL FINAL DEL APOCALIPSIS

LAS PROFECÍAS DEL FIN DEL MUNDO